{"id":1827,"date":"2025-04-11T04:00:39","date_gmt":"2025-04-11T08:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/?p=1827"},"modified":"2025-05-08T16:22:04","modified_gmt":"2025-05-08T20:22:04","slug":"colaboracion-un-cuento-de-ascensores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/colaboracion-un-cuento-de-ascensores\/","title":{"rendered":"Colaboraci\u00f3n: UN CUENTO DE ASCENSORES"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1829\" src=\"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/autor.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"288\" srcset=\"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/autor.jpg 660w, https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/autor-300x131.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: impact, sans-serif; font-size: 14pt; color: #0070c0;\">Bernardo Burgos D\u00edaz y Jorge Riqueleme Infante<\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: impact, sans-serif; font-size: 14pt; color: #071335;\">(Almuerzo de camarader\u00eda en Restaurant El Fegal, Comuna Macul-Santiago)<\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: impact, sans-serif; font-size: 14pt; color: #0070c0;\">Aporte fotogr\u00e1fico Aurelio Marabol\u00ed Ayala, 2024<\/span><\/p>\n<h4><strong>Presentaci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n<p>Un d\u00eda lunes 19 de noviembre de 1973, con 21 a\u00f1os de edad, concurr\u00ed a una vieja casona en calle Olivares, ubicada en el centro del Santiago antiguo; ingres\u00e9 a una empresa familiar llamada Germ\u00e1n Harnecker y Compa\u00f1\u00eda Limitada.<\/p>\n<p>Un desconocido mundo laboral abr\u00eda sus puertas; en un escritorio antiguo y hermoso, <strong><u>Jorge Riquelme Infante,<\/u><\/strong> tomo nota de mis antecedentes, desde all\u00ed hemos compartido una amistad -por sobre nuestras diferencias naturales-, o sea, amistad perdurable por m\u00e1s de medio siglo.<\/p>\n<p>Jorge ha dejado una huella dif\u00edcil de seguir en la empresa, existente hoy como Ascensores Schindler (Chile) S.A; ese camino se\u00f1ala diversas iniciativas laborales.<\/p>\n<p>Como Jefe de Mantenci\u00f3n \u2013despu\u00e9s de haber sido montador de ascensores-, le correspondi\u00f3 formar la Unidad de Reparaciones, organizando a experimentados Maestros junto a j\u00f3venes trabajadores, provenientes de mantenimiento y atenci\u00f3n de emergencias. Despu\u00e9s, su capacidad innata, lo condujo a crear el Departamento de Capacitaci\u00f3n de Ascensores Schindler.<\/p>\n<p>En nuestra historia, casi todas las actividades sociales de integraci\u00f3n social, llevan su impronta personal: Club Deportivo, Sindicato, Fiesta de Navidad y Fiestas Patrias, D\u00eda de la Calidad, Centro Vacacional en el litoral central y un largo etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>En mi memoria ha quedado grabado ese lejano lunes de noviembre y el hecho de conocer un ascensor ese d\u00eda en la calle San Francisco; a\u00f1os despu\u00e9s, invitado a una Celebraci\u00f3n, esa misma calle, fue testigo silente del \u00faltimo contacto con la empresa Schindler.<\/p>\n<h4><strong>Nos complace publicar un cuento cuyo autor es: <u>Jorge Riquelme Infante<\/u><\/strong><\/h4>\n<p>(Extendemos la invitaci\u00f3n para recibir y publicar colaboraciones, dirigidas al rescate de la memoria hist\u00f3rica de nuestro sector).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>UN CUENTO DE ASCENSORES<\/strong><\/p>\n<p>Era una ma\u00f1ana de media semana, tranquila, casi apacible. La gente, con cierta premura, se trasladaba a sus quehaceres diarios. Los negocios a\u00fan cerrados daban una impresi\u00f3n de quietud que se contradec\u00eda con la premura de los transe\u00fantes. La noche era otro mundo; los negocios abiertos iluminaban la noche del centro, que se agitaba con el populoso bullicio de cientos de personas que revoloteaban como polillas por los negocios de Santiago.<\/p>\n<p>Caf\u00e9s, bares y otros lugares se tragaban y escup\u00edan continuamente a esta multitud reacia a regresar a sus hogares. En estos lugares, tomando un caf\u00e9 o una copa, el ciudadano se enteraba mejor que en los diarios de los chismes de la far\u00e1ndula. Cuanta an\u00e9cdota, historia o chisme sucedida a alguien conocido era ventilada p\u00fablicamente. Parroquianos y poetas declamaban en versos los desaciertos o aciertos de estos se\u00f1ores. Otros pol\u00edticos expon\u00edan sus cr\u00edticas y flaquezas de sus pares rivales. Todo lo que pod\u00eda causar noticia, curiosidad o asombro era motivo de comentario en estos locales; atractivos y entretenidos, lograban encantar al parroquiano hasta el extremo de perder el sentido del tiempo y sorprenderse al darse cuenta de que llegaba tan pronto el amanecer.<\/p>\n<p>Era el Santiago de Chile del a\u00f1o 65.<\/p>\n<p>Entre tanto, en un edificio del centro y de cierta importancia, se aproximaba la etapa final del reemplazo de antiguos equipos de ascensores por unos de nueva tecnolog\u00eda. Una cuadrilla de cuatro personas, incluido el que estaba a cargo, realizaba este trabajo. Exist\u00eda en la sala de m\u00e1quinas (centro de operaciones) una radio, armada por el encargado, con la caracter\u00edstica de tener la etapa amplificadora, con una llave conmutadora que permit\u00eda a los parlantes instalados estrat\u00e9gicamente ocultos (en las canoas de iluminaci\u00f3n de la cabina) operar como micr\u00f3fono y parlante. Se ocultaban para evitar que fueran sustra\u00eddos cuando la cabina quedaba sola.<\/p>\n<p>Su utilizaci\u00f3n se hac\u00eda m\u00e1s importante en la etapa de ajuste, que es el momento en el que se requiere tener comunicaci\u00f3n con el t\u00e9cnico, que, apostado en la cabina, debe informar sobre la confortabilidad del viaje y la precisi\u00f3n de la parada. Era medio d\u00eda en Santiago. La cuadrilla iniciaba la suspensi\u00f3n de las labores de trabajo y tomaba ubicaci\u00f3n en sus lugares acostumbrados de colaci\u00f3n. Y sucedi\u00f3: por un descuido, qued\u00f3 la radio conectada con el canal abierto: cabina-casa m\u00e1quina.<\/p>\n<p>\u2014Entra, pus guaso, no vis que est\u00e1 funcionando.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Tai guev\u00f3n! Y si los maestros del ascensor nos dejan encerrados.<\/p>\n<p>\u2014No seai gil, si est\u00e1n en colaci\u00f3n y no cachan nada.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Vamos, huaso!<\/p>\n<p>En el moment\u00e1neo silencio creado en la sala de m\u00e1quinas, por la preparaci\u00f3n de los alimentos, estas palabras transmitidas por la radio se escucharon claramente. Una mirada de complicidad entre la cuadrilla, una venia, y se realiz\u00f3 la acci\u00f3n que causar\u00eda asombro primero, y curiosidad despu\u00e9s, entre la gente que trabajaba en la obra. Se para un integrante de la cuadrilla, opera la llave de cambio de la radio y, dirigi\u00e9ndose a los que hab\u00edan entrado en la cabina del ascensor, dice:<\/p>\n<p>\u2014Se\u00f1ores, tengan la bondad de indicar el piso de destino.<\/p>\n<p>Esto fue escuchado claramente por los dos personajes.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Cachai, huev\u00f3n! \u00a1Nos pillaron!<\/p>\n<p>\u2014No, guev\u00f3n. Si el ascensor es recontra moderno, lo dijo a una visita el arquitecto.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, que dale no m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 quer\u00eds que haga? \u00bfDecirle el ocho, pus, guev\u00f3n?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY por qu\u00e9 no lo dices t\u00fa? \u00bfO tienes acalambrada la lengua?<\/p>\n<p>\u2014No seai volado, no vis que t\u00fa tienes mejor palabra.<\/p>\n<p>\u2014Claro, y yo quedo como huev\u00f3n si esta hue\u00e1 no funciona.<\/p>\n<p>\u2014Ech\u00e9mosle no m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Si funciona, no tenemos que cargar estos sacos de arena por la escala.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, ya. \u2014Y, con voz no muy segura, el ocho.<\/p>\n<p>Entre tanto, en la sala de m\u00e1quinas, la conversaci\u00f3n de estos p\u00e1jaros hab\u00eda logrado captar la atenci\u00f3n de los presentes, que se sumaron al enga\u00f1o. Se realiz\u00f3 un registro en la maniobra correspondiente al octavo piso. El asombro del guaso fue may\u00fasculo, y no tanto en su compa\u00f1ero, que dijo:<\/p>\n<p>\u2014No vis, guev\u00f3n. Si te dije que yo sab\u00eda de estas leseras, ahora entramos los tarros con la arena y subimos para arriba en el ascensor.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah! Cachai.<\/p>\n<p>\u2014Y no tiramos pata de m\u00e1s, pos, gil.<\/p>\n<p>\u2014La cag\u00f3, pa ser moderna, esta hue\u00e1 no hay que apretar ninguna cosa.<\/p>\n<p>\u2014Te lo dije, pos, huaso.<\/p>\n<p>Ya de vuelta, con voz m\u00e1s segura, nombraron el piso, que el ascensor cumpli\u00f3 fielmente. Muy ufanos, salieron de su experiencia, contando a todos los que pudieron su aventura. Se comprometieron a demostrarlo el d\u00eda siguiente en la hora de colaci\u00f3n, pues, como no quiere la cosa, hab\u00edan preguntado a uno de los integrantes de la instalaci\u00f3n si lo dejaban funcionando en la hora de colaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La cuadrilla en pleno acord\u00f3 seguir con el juego de este parcito. Se les dijo que s\u00ed, pues era necesario tenerlo algunos minutos en marcha blanca para probar su funcionamiento. Pero al encargado de la instalaci\u00f3n le preocupaba que pudieran hacer alg\u00fan da\u00f1o en ese tiempo que quedaba solo. Y, como se pens\u00f3, este parcito se ofreci\u00f3 para operarlo y cuidarlo en ese tiempo. Total, sacrificaban su tiempo de colaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n se torn\u00f3 habitual al medio d\u00eda por un tiempo. El guaso y su compadre manejaban el tr\u00e1fico, ordenando con mucha seguridad los pisos de destino de sus colegas, que, asombrados en un principio, terminaron por aceptar la situaci\u00f3n como algo normal. Entre tanto, el integrante de la cuadrilla que inici\u00f3 este enga\u00f1o continuaba asistiendo a las \u00f3rdenes de este parcito. En esos pocos d\u00edas, se corri\u00f3 la copucha m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito del edificio. Se estaba instalando en el centro de Santiago ascensores s\u00faper modernos que funcionaban solo con nombrar el piso.<\/p>\n<p>En breve tiempo, era tema de cr\u00e9dulos e incr\u00e9dulos en caf\u00e9s y bares de Santiago. No pod\u00eda ser de otra forma. Finalmente, reporteros de diarios y radios iniciaron la investigaci\u00f3n y, reuniendo datos y pistas, llegaron hasta este par, que ya se consideraban operadores del m\u00e1s singular de los ascensores instalados en Santiago. Muy engre\u00eddos, confirmaron que funcionaban solo con nombrar el piso.<\/p>\n<p>Entre tanto, la cuadrilla estaba algo ajena a la dimensi\u00f3n que hab\u00eda tomado el enga\u00f1o que hac\u00edan a este parcito. Fue inevitable. Finalmente, llegaron a la sala de m\u00e1quinas el ingeniero civil, el arquitecto y otros se\u00f1ores. Quer\u00edan saber qu\u00e9 pasaba con los equipos; estaban intrigados. El parcito les hab\u00eda demostrado c\u00f3mo funcionaba. \u00a1Qu\u00e9 chasco! La cuadrilla nunca evalu\u00f3 las dimensiones que tomar\u00edan las bromas realizadas a un par de patudos trabajadores de la construcci\u00f3n. Un simple juego que les daba tema de conversaci\u00f3n, chascarros y risas con el comportamiento de estos personajes a la hora de colaci\u00f3n. Bueno, ya hab\u00eda llegado muy lejos. El juego y el nivel alcanzado no era inteligente continuar. Se mostr\u00f3 la radio como una herramienta de trabajo y su funci\u00f3n en el desarrollo de la labor, y que la situaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n actual hab\u00eda nacido por la actuaci\u00f3n del guaso y su compadre.<\/p>\n<p>Enterados y algo aliviados, comentaron y rieron de la situaci\u00f3n. Pero preguntaron: \u00bfQu\u00e9 har\u00edan? La cuadrilla dijo:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Nada! Porque debemos decir o hacer algo. Si nunca dijimos nada sobre el tema.<\/p>\n<p>La instalaci\u00f3n se termin\u00f3. Se entregaron los equipos y todo el mundo conforme. La copucha nacida y comentada profusamente en caf\u00e9s y bares de Santiago pas\u00f3 r\u00e1pidamente al olvido, sobrepasada por otras de actualidad. El guaso y su compadre se dieron cuenta de lo h&#8230;. que hab\u00edan sido y no estaban dispuestos a ser blanco de burlas y sarcasmos. As\u00ed que contaron a todo el que preguntaba que todo hab\u00eda sido prueba de un experimento, que se usar\u00eda en los ascensores del futuro y que<\/p>\n<p>La cuadrilla en pleno acord\u00f3 seguir con el juego de este parcito. Se les dijo que s\u00ed, pues era necesario tenerlo algunos minutos en marcha blanca para probar su funcionamiento. Pero al encargado de la instalaci\u00f3n le preocupaba que pudieran hacer alg\u00fan da\u00f1o en ese tiempo que quedaba solo. Y, como se pens\u00f3, este parcito se ofreci\u00f3 para operarlo y cuidarlo en ese tiempo. Total, sacrificaban su tiempo de colaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n se torn\u00f3 habitual al medio d\u00eda por un tiempo. El guaso y su compadre manejaban el tr\u00e1fico, ordenando con mucha seguridad los pisos de destino de sus colegas, que, asombrados en un principio, terminaron por aceptar la situaci\u00f3n como algo normal. Entre tanto, el integrante de la cuadrilla que inici\u00f3 este enga\u00f1o continuaba asistiendo a las \u00f3rdenes de este parcito. En esos pocos d\u00edas, se corri\u00f3 la copucha m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito del edificio. Se estaba instalando en el centro de Santiago ascensores s\u00faper modernos que funcionaban solo con nombrar el piso.<\/p>\n<p>En breve tiempo, era tema de cr\u00e9dulos e incr\u00e9dulos en caf\u00e9s y bares de Santiago. No pod\u00eda ser de otra forma. Finalmente, reporteros de diarios y radios iniciaron la investigaci\u00f3n y, reuniendo datos y pistas, llegaron hasta este par, que ya se consideraban operadores del m\u00e1s singular de los ascensores instalados en Santiago. Muy engre\u00eddos, confirmaron que funcionaban solo con nombrar el piso.<\/p>\n<p>Entre tanto, la cuadrilla estaba algo ajena a la dimensi\u00f3n que hab\u00eda tomado el enga\u00f1o que hac\u00edan a este parcito. Fue inevitable. Finalmente, llegaron a la sala de m\u00e1quinas el ingeniero civil, el arquitecto y otros se\u00f1ores. Quer\u00edan saber qu\u00e9 pasaba con los equipos; estaban intrigados. El parcito les hab\u00eda demostrado c\u00f3mo funcionaba. \u00a1Qu\u00e9 chasco! La cuadrilla nunca evalu\u00f3 las dimensiones que tomar\u00edan las bromas realizadas a un par de patudos trabajadores de la construcci\u00f3n. Un simple juego que les daba tema de conversaci\u00f3n, chascarros y risas con el comportamiento de estos personajes a la hora de colaci\u00f3n. Bueno, ya hab\u00eda llegado muy lejos. El juego y el nivel alcanzado no era inteligente continuar. Se mostr\u00f3 la radio como una herramienta de trabajo y su funci\u00f3n en el desarrollo de la labor, y que la situaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n actual hab\u00eda nacido por la actuaci\u00f3n del guaso y su compadre.<\/p>\n<p>Enterados y algo aliviados, comentaron y rieron de la situaci\u00f3n. Pero preguntaron: \u00bfQu\u00e9 har\u00edan? La cuadrilla dijo:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Nada! Porque debemos decir o hacer algo. Si nunca dijimos nada sobre el tema.<\/p>\n<p>La instalaci\u00f3n se termin\u00f3. Se entregaron los equipos y todo el mundo conforme. La copucha nacida y comentada profusamente en caf\u00e9s y bares de Santiago pas\u00f3 r\u00e1pidamente al olvido, sobrepasada por otras de actualidad. El guaso y su compadre se dieron cuenta de lo h&#8230;. que hab\u00edan sido y no estaban dispuestos a ser blanco de burlas y sarcasmos. As\u00ed que contaron a todo el que preguntaba que todo hab\u00eda sido prueba de un experimento, que se usar\u00eda en los ascensores del futuro y que ten\u00edan prohibido hablar del tema. Con esto, termina la verdadera historia de un rumor que fue protagonista por unos d\u00edas en bares y caf\u00e9s del Santiago del 65.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jorge Riquelme I. 29-04-2008.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1828\" src=\"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/cuento.jpg\" alt=\"\" width=\"543\" height=\"538\" srcset=\"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/cuento.jpg 543w, https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/cuento-300x297.jpg 300w, https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/cuento-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 543px) 100vw, 543px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bernardo Burgos D\u00edaz y Jorge Riqueleme Infante (Almuerzo de camarader\u00eda en Restaurant El Fegal, Comuna Macul-Santiago) Aporte fotogr\u00e1fico Aurelio Marabol\u00ed Ayala, 2024 Presentaci\u00f3n Un d\u00eda lunes 19 de noviembre de 1973, con 21 a\u00f1os de edad, concurr\u00ed a una vieja casona en calle Olivares, ubicada en el centro del Santiago antiguo; ingres\u00e9 a una empresa &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1829,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[48,1],"tags":[],"class_list":["post-1827","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-48","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1827","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1827"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1827\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1830,"href":"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1827\/revisions\/1830"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1829"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1827"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1827"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/transportevertical.org\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1827"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}