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Introducción
Un aspecto anclado en la memoria de las personas, está relacionado con recordar el nombre de alguna calle, vía pública generalmente pavimentada entre viviendas u otra clase de edificaciones.
Recurriendo a los recuerdos vinculados al trabajo, “la calle San Francisco”, con su extensión territorial al sur de Santiago, su morfología, el carácter e identidad que la definen -sigue arraigada en la memoria de este adulto mayor-, evocando que con 21 años de edad ingrese a trabajar en la actividad de instalación y mantención de ascensores, permaneciendo hasta la actualidad ligado al Transporte Vertical.
Desarrollo
Convocado para una entrevista laboral en la calle Olivares Nº 1345 (Santiago Centro), después de las preguntas y respuestas inherentes, ratificadas por un título de Técnico Electromecánico de Mando Medio -expedido por una Escuela Industrial-, se procedió a firmar un contrato de trabajo con la empresa “Germán Harnecker y Cía. Limitada”.
A continuación vino lo sorprendente, debía concurrir a un edificio emplazado detrás de la Iglesia San Francisco, en la calle de mismo nombre identificado con el número 12; allí tenía que ubicar al Maestro de mantenimiento llamado Horacio Vera Arancibia.
No llevaba ropa de trabajo, siendo instruido para un primer contacto y sin intervenir por ningún motivo en los ascensores, el propósito era conocer al Maestro para familiarizarse con la rutina de un mantencionero de elevadores verticales.
La caminata por el centro de Santiago fue muy estimulante; la Iglesia San Francisco es un monumento arquitectónico emblemático para nuestra capital, deviene del tiempo de la Colonia, construido entre los años 1586 a 1618 y posteriormente declarado Monumento Nacional el año 1951.
En su larga vida, esta edificación tuvo enfrente la pérgola San Francisco, conocida popularmente como la Pérgola de las Flores…”Yo vengo de San Rosendo, a vivir en la ciudad”…
Isidora Aguirre fue autora de esta obra teatral con música de Francisco Flores del Campo; nos transporta al Santiago de las primeras décadas del siglo XX; su trama trasmite la lucha de las pergoleras para defender el tradicional Paseo de las Flores.
Ese espacio urbano ya desaparecido, fue escenario de concentraciones políticas y mítines artísticos donde escritores leían sus creaciones; las familias concurrían a él durante los fines de semana en un paseo colectivo; existía un tranvía que en dicho punto daba la vuelta de regreso a la Estación Central de Ferrocarriles.
Este entorno urbano del Santiago actual, ha formado parte del imaginario colectivo por varias generaciones.
En el edificio indicado, el Maestro ya mencionado terminaba su labor realizando aseo en el pozo del elevador, fue mi primer contacto con un ascensor de la marca suiza Schindler, pues la empresa nacional era representante exclusiva de dicha fabrica. El Maestro extendió una papeleta y el conserje la recepciono a conformidad, mientras el ascensor volvía a funcionar para los residentes del edificio.
Ambos, escuchamos el disparo del cañón del cerro Santa Lucia, señalando a los transeúntes capitalinos las doce del día; correspondía almorzar y gentilmente el Maestro me invito al Hospital de la Universidad Católica, ubicado en la calle Marcoleta, pues allí tenía su paradero.
No entendía nada ¿Qué diablos es un paradero?
En el sector de la industria de elevadores en Chile, existe el concepto de “paradero”, esto significa que en cualquier edificio de un sector geográfico determinado, las empresas del rubro -principalmente dedicadas al mantenimiento de ascensores, montacargas, escaleras y rampas mecánicas -, pueden establecer compromisos de acuerdo mutuo, con una Administraciones de Edificios.
Dicho acuerdo, fuera de toda convención legal, implica la obligación siguiente: la Administración del edificio, proporciona espacio en sus dependencias para cobijar personal técnico de la empresa mantenedora, ese personal concurre diariamente a la edificación, desde allí, se dirige a efectuar los procesos de mantenimiento a sus unidades a cargo, todo, en virtud de contratos legales del mandante.
A cambio, dicha Administración otorga diferentes accesos a: bodegas, pisos mecánicos, comedores y servicios higiénicos, recibiendo a cambio la prestación de servicios a los equipos de la edificación, en caso de desperfectos transitorios o detenciones.
Este convenio no escriturado, beneficia a las partes, no obstante, implica consecuencias legales necesarias de identificar para legalizarlas, apuntando a la protección del personal técnico involucrado, el que desempeña sus labores en espacios confinados y mayoritariamente en solitario.
Con el Maestro Horacio Vera Arancibia, trabaje un periodo breve, incluso logre reemplazarlo en vacaciones, aprendí los secretos de un oficio construido a pulso, fuimos amigos y esa experiencia me hizo afortunado para conocer y trabajar con varias generaciones de la empresa familiar: los Vera, los Salazar, los Escanilla y los Palavecino.

El 19 de noviembre de 2020, de común acuerdo con Ascensores Schindler (Chile) S.A., continuadora de la empresa familiar que me contrato 47 años atrás, pusimos fin a una relación laboral con plena conformidad para ambas partes.
Asumí el cambio con la entereza característica en dicha relación laboral y con logros personales y familiares importantes: fui durante dos décadas dirigente sindical y, el año 1994 fundamos la Federación sindical del sector. En el plano interno, evolucione desde un trabajador de terreno a ser un Ingeniero en Prevención de Riesgos y Medio Ambiente y por ese logro, haber sido el primer Jefe del Departamento de Prevención de Riesgos de la empresa.
Cambia todo cambia, ello lo he visualizado desde siempre y el 25 de marzo del año 2023, concurrí previa invitación de Schindler, a un evento corporativo donde fuimos reconocidos por el aporte al crecimiento y estabilidad de Ascensores Schindler en Chile, esta ceremonia especial se realizó en Altos de San Francisco, calle San Francisco Nº 75.
SIGNIFICATIVO, ¿VERDAD?
Conclusiones
El presente artículo, lo podemos identificar como una crónica literaria, donde se difunden aspectos desconocidos de un sector dinámico que viene funcionando y propiciando el Transporte Vertical en nuestro país con una permanencia más que centenaria. El escrito, posee un componente personal innegable, es testimonial, y da cuenta como una calle puede tener un significado especial para una persona.
Ustedes, estimados lectores y lectoras, seguramente recordaran el nombre de la calle donde esta o estuvo ubicada la casa de vuestra infancia. La calle de la plaza del barrio, con sus entrañables historias.
“Recordar las calles, nos induce a mantener activa nuestra memoria, evocando los más preciados recuerdos”.
Transporte Vertical Una Revista Digital