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Los desafíos del transporte vertical y del desarrollo urbano en 2026
Las grandes metrópolis atraviesan una transformación profunda en la forma en que se mueven sus habitantes, y Santiago de Chile se ha convertido en un laboratorio urbano especialmente relevante. A medida que el suelo disponible se reduce y la densificación se intensifica, el transporte vertical y segregado deja de ser un complemento y pasa a ocupar un rol estratégico en la planificación de la ciudad.
Hoy, pensar la movilidad urbana exige incorporar la dimensión vertical como parte integral del sistema de transporte público, de la arquitectura y del diseño del espacio urbano.
La consolidación de los teleféricos urbanos
El transporte por cable ha dejado de ser una solución turística o periférica para consolidarse como una extensión real del sistema de movilidad urbana. Proyectos emblemáticos como el Teleférico Bicentenario y el Teleférico Pío Nono representan un cambio de paradigma en la manera de conectar zonas residenciales, financieras y recreativas, superando barreras geográficas y descongestionando ejes viales saturados.
Estos sistemas destacan no solo por su capacidad de transporte masivo, sino también por su eficiencia energética y su baja huella ambiental. Al operar de forma continua y eléctrica, permiten integrar sectores históricamente fragmentados de la ciudad mediante una movilidad silenciosa, constante y predecible.
Elevación y habitabilidad: edificios de gran altura
El transporte vertical también se expresa con fuerza en la evolución de los edificios de uso mixto. Sectores como Nueva Las Condes y los futuros desarrollos en el área de San Luis están dando forma a torres de gran altura, con múltiples niveles sobre y bajo tierra, que concentran oficinas, comercio y servicios.
En este contexto, la industria de los ascensores y sistemas de elevación enfrenta el desafío de optimizar el uso del espacio, permitiendo núcleos eficientes que liberen grandes superficies útiles, y al mismo tiempo integrar soluciones inteligentes que reduzcan tiempos de espera, mejoren el flujo de personas y dialoguen con criterios de sostenibilidad y confort.
El transporte vertical inverso: la conquista del subsuelo
Paradójicamente, uno de los mayores desafíos del transporte vertical se encuentra bajo tierra. La expansión de la red de Metro, impulsada por nuevas líneas como la 7, 8 y 9 del Metro de Santiago, junto con autopistas subterráneas como AVO 2, exige soluciones capaces de movilizar grandes volúmenes de personas desde profundidades cada vez mayores hacia la superficie de manera segura y eficiente.
La ingeniería chilena ha demostrado una notable capacidad para intervenir entornos complejos, atravesando infraestructuras activas y minimizando impactos, creando nodos de conectividad multinivel que reducen de forma significativa los tiempos de desplazamiento cotidiano.
Conclusión
El transporte vertical ya no se limita al interior de los edificios. Hoy cruza cerros en cabinas suspendidas, conecta parques elevados en sectores como La Dehesa y se integra a nuevos barrios de desarrollo e integración social como Ciudad del Niño. El verdadero desafío no es tecnológico, sino sistémico: lograr que estos distintos modos funcionen de manera interoperable, permitiendo al ciudadano desplazarse sin fricciones entre edificios, pasarelas, ascensores, metro y teleféricos, idealmente con un único medio de pago.
La ciudad del futuro se construye en capas. Y en esa ciudad, el transporte vertical ya no es una promesa: es una realidad en plena expansión.
Transporte Vertical Una Revista Digital